Entrevista a dos blogueros que recorren Colombia en Bicicleta

Escrito por: Anamareto

 

Conocí a Diario de un viaje en bicicleta por su cuenta de Instagram y mis ojos hicieron click. Andrea Vargas y Mauricio Zambrano son dos bogotanos que decidieron hacer travesías por Colombia en bicicleta y contar sus experiencias en el blog.

 

Su historia y las ganas que le ponen a este proyecto de vida me inspiran. Por esta razón, quise compartirles esta entrevista en la que cuentan qué los motivó, cuáles son sus miedos, qué dificultades han tenido y cuáles han sido los mejores momentos.

 

¿Cómo se conocieron? ¿Hace cuánto son novios?

Nos conocimos en febrero de 2010 cuando entramos a la universidad. El primer día de inducción me senté al lado de Andrea y comenzamos una charla. Seguimos hablando a lo largo de la carrera solo por temas académicos, pero solo hasta sexto semestre empezamos a ser amigos y finalmente fuimos novios desde abril de 2012.

 

 

¿Qué los inspiro a viajar en bicicleta?

En 2014 compramos de navidad un par de bicicletas para ir a la ciclovía los domingos y en ocasiones ir al trabajo, pero el gusto por montar bici fue creciendo, a tal punto que ingresamos a un club de ciclismo. Cuando conocimos el MTB nos gustó tanto que quisimos comprar una bici especializada en esto y entrenar con más frecuencia. Descubrimos tantos lugares, tan hermosos y desconocidos por nosotros, a pocos kilómetros de la Bogotá, que pensamos en explorar más, pero siempre sobre nuestras bicis. Comenzamos a ir a municipios cercanos, y poco a poco fuimos más lejos.

 

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¿A qué se dedicaban aparte de realizar travesías?

Actualmente somos empleados, pero en nuestras vacaciones y días festivos, empacamos y salimos a algún lado; acampamos y conocemos más lugares que de otro modo sería muy difícil conocer. Trabajamos fuerte para lograr independencia y alcanzar viajes mucho más largos, de 3, 6, 9 meses, o tal vez de un año.

 

¿Cuáles son sus miedos antes de iniciar un viaje?

El principal miedo en cada viaje es un atraco, y el otro, es la seguridad vial. La posibilidad latente de ser víctimas de robo está ahí y no se puede eliminar. Tratamos de minimizarla no exponiéndonos en ciertas zonas, pero es imposible eliminar totalmente ese miedo. Sin embargo, cuando ya estás montado en tu bici, los miedos pasan a ser solo obstáculos que hay que superar y dejar atrás en cada pedalazo.

 

 

¿Cómo financian sus travesías?

Con nuestro sueldo y ahorros.

 

Hasta hoy ¿cuál ha sido el momento más feliz y el más triste de las travesías que han realizado?

En realidad, en ninguno de nuestros viajes hemos sentido tristeza. Aunque tampoco ha sido todo felicidad. Pero tristeza nunca. Tal vez lo más cercano a ese sentimiento es cuando ya tenemos que volver a nuestra vida cotidiana, y no por el hecho de volver a las labores, sino por la frustración de no poder seguir viajando en nuestras bicis. Hay momentos de preocupación, por ejemplo cuando nos quedamos sin agua en medio de un páramo y debíamos acampar porque ya era de noche.

 

Otra vez fue en Santa Marta, Rumbo al Tayrona donde, en un alto, me dio golpe de calor y no pude continuar. Debimos esperar un par de horas y volver con un motociclista 25 kilómetros para comprar suero, ya que estaba muy deshidratado.

 

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El momento más feliz es cada mañana cuando comenzamos una nueva ruta, cuando se abre el horizonte y nos muestra el paisaje que lo embellece. Esos momentos son inolvidables.

 

 

Por ejemplo, la primera semana de este año viajamos a los Llanos por la vía a la represa de Chivor y luego de sufrir en una carretera destapada, ondulada y con muchos baches, entramos al municipio de San Luis de Gaceno, sobre una carretera impecable y un paisaje indescriptible, adornado por el ocaso que lo hizo más hermoso aún. Ese momento fue verdaderamente lleno de felicidad, pues entrábamos al piedemonte llanero, un lugar que era desconocido para nosotros.

 

¿Qué les dicen las personas cuando los ven llegar a una ciudad o los ven en la carretera?

Comentarios como «muy locos», o «muy verracos», son los más comunes. Hay momentos donde los conductores nos saludan por la ventana, nos «echan pito» nos dicen «Dele Nairo, dele» cosas así. Otras veces los conductores se quedan atrás de nosotros con las estacionarias prendidas a modo de escoltas, protegiéndonos por unos kilómetros.

 

Siempre hay buen recibimiento por lo que hacemos, pero cuando las personas entablan una conversación con nosotros muestran admiración y respeto, sobre todo cuando se refieren a Andrea, ya que para algunas personas es poco común ver a una mujer sobre una bici cargando las maletas que en ocasiones cargamos (hasta 20 kilos). Y personalmente pienso lo mismo, las mujeres que se le miden a este tipo de viajes deben tener coraje, porque a veces las condiciones son muy agrestes y, en nuestro caso, Andrea tiene tanta fuerza que yo mismo me sorprendo cuando tengo que bajar los cambios porque no puedo más. Ella, apretando los dientes, sigue constante, a un ritmo lento pero muy constante. ¡Tiene coraje!

 

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¿Cómo ha sido la experiencia de viajar por Colombia?

Colombia ofrece innumerables lugares hermosos dignos de ser visitados, y a lo largo de nuestras vidas no habíamos conocido tantos lugares como sí lo hemos hecho sobre nuestras bicis. La gastronomía, los paisajes, la gente, la libertad, son algunas de las cosas más valiosas que nos encontramos en nuestros viajes. Aunque siempre existe un pequeño sentimiento de inseguridad, pero en muchas zonas hemos viajado tan tranquilos que ese sentimiento dura días sin aparecer, Boyacá es uno de esos lugares que te ofrecen mucha paz y tranquilidad.

 

 

 

 

*Pueden visitar su blog Diario de un viaje en bicicleta aquí:

http://www.diariodeunviajeenbicicleta.com/

 

 

 

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