El sistema de protección MIPS que va incorporado en el interior de algunos modelos de cascos de ciclismo, es la opción ideal para proteger no solo tu cabeza de los golpes sino también tu cerebro.

¿Por qué deberías elegir un casco con sistema de protección MIPS?

El sistema de protección MIPS que va incorporado en el interior de algunos modelos de cascos de ciclismo, es la opción ideal para proteger no solo tu cabeza de los golpes sino también tu cerebro.

 

El casco es sin duda el elemento de protección más importante del equipamiento de cualquier ciclista. Llevar la cabeza protegida durante tus viajes, competencias o entrenamientos puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

A decir verdad nadie espera accidentarse o caerse cuando está montando en bicicleta. Pero los accidentes o caídas ocurren de manera sorpresiva y fortuita y por eso lo mejor siempre será estar muy bien protegidos para reducir los riesgos de lesiones o incluso evitar la muerte.

 

¿Por qué deberías elegir un casco con sistema de protección MIPS?

Imagen: Brujulabike

 

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Si bien el casco es muy importante para mantenerse a salvo, debes tener en cuenta que no todos son iguales y que los niveles de protección y seguridad varían dependiendo de la marca, el precio o incluso los materiales con los que son fabricados.

Los expertos en la industria del ciclismo no dudan en recomendar los cascos con sistema de protección MIPS, ya que consideran que son de las mejores opciones para reducir la fuerza de los impactos y proteger la cabeza y el cerebro de accidentes muy graves o golpes muy fuertes.

 

¿Qué significa MIPS?

 

La sigla MIPS  (Multi-directional Impact Protection System) traduce al español sistema de protección para impactos multidireccionales y es básicamente un sistema especial de seguridad que permite que la cabeza se mueva al interior del casco en el momento en el que se produce un accidente. De esta manera el sistema MIPS logra desviar y reducir la energía rotacional para evitar conmociones cerebrales, fracturas de cráneo o lesiones muy severas.

 

¿Cómo es esto posible?

 

Gracias al sistema MIPS que va instalado al interior del casco en forma de caparazón (generalmente de color amarillo o verde-limón). Ese caparazón, el cual va ubicado entre la carcasa del casco y el forro acolchonado, es el que reduce los puntos de presión en el cerebro cada vez que el ciclista experimenta un golpe en la cabeza. Al redirigir las fuerzas del golpe, es mucho más probable que el deportista salga bien librado de los accidentes.

Si aun no estas convencido de la efectividad de este sistema, te vamos a compartir cuatro razones por las cuales deberías elegir un casco con sistema MIPS.

 

Razones para decidirse por un MIPS

 

La capa amarilla que va ubicada debajo de las almohadillas permite que el casco gire alrededor de la cabeza para que ésta realice un movimiento contrario a la dirección de un golpe en ángulo o un impacto diagonal para así disipar la fuerza del impacto. Esos movimientos, que parecen pequeños, reducen la fuerza rotacional para proteger el cráneo y el cerebro.

El MIPS suele moverse de 10 a 15 mm cuando se produce un impacto angular, una rotación en milímetros que aunque parece mínima te va a ayudar a minimizar los riesgos de conmociones y lesiones severas.

Este sistema de seguridad MIPS es cómodo y se adapta la horma de la cabeza del ciclista para proporcionarle confort en todas sus rutas si necesidad de que se sienta apretado o genere presión.

Los expertos en seguridad estiman que un casco que incorpore este sistema reduce la fuerza de un impacto hasta en un 39% en comparación con uno que no tenga el sistema MIPS.

 

 

La imagen de cabezote es cortesía de Bike Analytics.

 

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