Ciclista Juan José Amador

El ciclista acusado de dopaje que ahora trabaja como mesero, así cambió su vida tras la suspensión

Después de 9 meses de haber sido suspendido de manera provisional por la Unión Ciclística Internacional (UCI), el ciclista manizaleño Juan José Amador, acusado de haberse dopado con boldenona (esteroide anabólico que mejora el rendimiento y que es utilizado regularmente para aumentar la masa muscular del ganado), rompió su silenció y habló sobre la pesadilla que le ha tocado vivir en estos últimos meses por cuenta de la sanción que le impuso la UCI.

 

Y es que esta situación ha sido, sin duda alguna para Amador, uno de los capítulos más difíciles de su vida, debido a que su caso fue el detonante de la disolución del equipo Manzana Postobón. La antigua escuadra colombiana (la más importante del país), adscrita a la categoría Profesional Continental, decidió abandonar definitivamente el ciclismo luego de los dos casos de dopaje en los que resultaron involucrados dos de sus ciclistas: el antioqueño Wilmar Paredes, suspendido por el consumo de eritropoyetina (EPO) y Juan José Amador, quien fue apartado del lote por un resultado analítico adverso en una prueba practicada el 22 de octubre de 2018.

 

Un positivo por boldenona lo alejó de las pistas 

 

El ciclista Amador ahora es mesero

El ciclista colombiano ha sido campeón nacional de contrarreloj júnior en 2017 y campeón panamericano de persecución por equipos júnior en el mismo año. Imagen: Marca

 

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El joven de 21 años, quien fue suspendido el pasado 20 de mayo de 2019, está convencido de su inocencia y no descarta que en los resultados de contramuestra la UCI le levante la sanción provisional.

Precisamente esta semana, en medio de una entrevista concedida al Periódico El Espectador de Bogotá (Colombia), el ex miembro del Manzana Postobón, quien ahora trabaja como mesero y domiciliario de hamburguesas en su ciudad natal, Manizales, rompió el silencio y reveló detalles de cómo le cambió la vida tras haber dado positivo en ese control antidopaje.

A continuación, te compartimos los apartes de la charla que sostuvo el joven ciclista con el diario colombiano.

 

A diferencia de otros, usted optó por luchar y defenderse. ¿En qué va su caso: reitera su inocencia?

 

Cuando uno no es culpable, lo lógico es defenderse. Sigo esperando respuesta de la UCI y espero que me absuelvan porque no me suministré la boldenona. Un químico me dijo que la cantidad -que no sé bien cuál es, prefiero estar al margen de eso para no cargarme- era mínima. Que la máquina de ellos es muy buena y en otro laboratorio no me la habrían detectado, esa es una señal de que me contaminé.

 

Títulos, buen sueldo… ¿Qué necesidad había de suministrarse la boldenona?

 

Ninguna, eso les dije a los dirigentes mirándolos a los ojos. Ellos me enseñaron de ética y juego limpio y siempre lo he practicado, soy inocente. Los que saben de ciclismo saben que la boldenona lo único que hace es poner lindas a las vacas; eso en un ciclista de ruta no va a hacer nada. Es para subir de peso y uno no va a vivir en dietas para tener un peso límite y al mismo tiempo consumir esa sustancia. Cuando me avisaron estaba en un aeropuerto en Francia. Pensé que era una broma de un amigo, pero no. Ni siquiera sabía qué era la boldenona. Miré en Google y vi que era la misma que le marcó a Puerta. Nunca imaginé que me iba a pasar algo así.

 

Entonces, ¿qué teorías tiene?

 

Yo estaba en China. Allá la comida es regular, y cuando iba a Colombia le dije a mi mamá: “Ma, quiero carne, un filete, un asado con la familia”. Llegué, no llevaba una semana y ya me hicieron el control. Ni siquiera estaba en competencia, menos necesidad había. Con tanto deportista implicado hay que tener cuidado con la carne, está contaminada.

 

¿Dimensiona que su caso fue el detonante de la disolución del Manzana Postobón?

 

No sé qué pasa por la mente de los demás, es muy respetable. Claro, van a decir: “Por culpa de Amador se acabó el Manzana”. Y yo sé que soy inocente, por eso es triste para mí: esa es la sensación que quedó en el ambiente.

 

¿Qué le ha enseñado todo esto y qué sueños tiene en pie?

 

Los mismos que tenía desde el comienzo, no se han apagado. Quiero llegar a Europa. Y he aprendido a valorar las pequeñas cosas de la vida. Lo que tenía y ya no, como estar en un buen equipo, ser más fuerte y valorar a mi familia. Cuando pasó todo me quedé hasta sin bicicleta. Me he aferrado a Dios y me ha sacado fuerzas de donde no las tengo.

 

Aquel talentoso contrarrelojista, quien aún guarda la esperanza de ser absuelto del lio en el que está involucrado, quizás, por comer carne contaminada, sigue soñando con cosechar más triunfos en el pelotón y llegar a Europa para competir con los grandes capos del ciclismo World Tour. Pero deberá esperar porque su desafío ahora es demostrar su inocencia y convencer a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y a la UCI de que la ingesta de boldenona fue involuntaria. Será una tarea difícil porque como lo han dicho varios especialistas, aún no existe evidencia científica que relacione el consumo de carne con el positivo en la prueba anti doping.

Muchos éxitos al ciclista Juan José Amador en su proceso de defensa. Esperamos que pueda ser absuelto y que pronto vuelva a competir para cumplir su sueño de llegar al lote europeo.

 

 

Si quieres leer la entrevista original realizada por El Espectador, haz clic aquí.

 

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