Así es el perfil de Mocho Man

Él es ‘Mocho Man’, el ciclista amputado que sueña con llegar a Tokio 2020

Juan José Florián es un ciclista muy particular. Desde que tiene memoria quiso ser soldado profesional pero la vida se encargó de conducirlo a la carretera para que curara sus frustraciones encima de una bicicleta.

 

Este antioqueño de 35 años, que nació en Puerto Berrío (Antioquia) pero que creció en Lejanías (Meta), tenía claro desde muy niño que quería incorporarse a las filas del ejercito nacional. En el año 2000, cuando cumplió 18, recibió su contraseña y sin pensarlo dos veces se enlistó en los batallones para iniciar su carrera como soldado. Sin embargo, cuando ya acumulaba once años de experiencia en las fuerzas armadas la tragedia tocó la puerta de la casa de su familia.

 

Mucho Man fue un soldado profesional del ejercito colombiano

El famoso ‘Mocho Man’ en los años en que era parte de las filas del ejercito.

 

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En 2011, cuando estaba de vacaciones en la finca de su madre, Juan José fue víctima de un artefacto explosivo que habían dejado varios integrantes de las FARC en la puerta de su casa y que iba dirigido contra su madre como represalia por el no pago de una extorsión.

Al que fungía como soldado en aquellos años le tocó recibir el bombazo fulminante de los kilos de explosivo que iban adentro de ese paquete. La bomba le botó los dos brazos, perdió su pierna derecha como consecuencia de una amputación transfemoral, perdió la visión del ojo derecho y quedó con disminución auditiva en uno de sus oídos.

Fue trasladado al pabellón de heridos del Batallón de Sanidad del Ejercito Nacional en donde permaneció durante doce días en estado de coma. Despertó incompleto. En el momento creyó que era un sueño, pero recobró la consciencia y se dio cuenta que esa era la realidad.

 

Juan José Florián, el soldado victima de un atentado

“El triunfo no está en el vencer siempre, sino en nunca rendirse” es la frase que acompaña esta foto en su cuenta de Instagram.

 

Y como la vida después de sentir lo más crudo de la guerra no vuelve a ser la misma, Juan José fue sometido a un régimen de tratamientos psiquiátricos para controlar la ansiedad y los nervios. Él, como otros soldados, sufría de alucinaciones y era susceptible de quedar farmacodependiente.

Pero el joven soldado tenía temor de adquirir la condición de enfermo mental como algunos de sus compañeros heridos en combate, a los cuales las secuelas de la guerra los pone a fantasear creyendo que los pedazos de plástico se pueden comer como si fueran suculentos trozos de carne. No, él no quería eso para su vida y es por eso que se aferró a su proceso de rehabilitación para sanar el dolor que estaba padeciendo.

Y fue allí, en el pabellón de heridos del Batallón de Sanidad, donde en medio de la frustración y los deseos de venganza conoció el deporte. En algunas sesiones de hidroterapia tenía la oportunidad de jugar con otros soldados amputados que lo hicieron contagiar de la goma por la natación.

 

Inició con la natación y luego se mudó al ciclismo

En sus inicios ganó las medallas que quiso en el agua.

 

La carrera deportiva de Juan José Florián comenzó en las piletas. El agua lo sanó y lo hizo olvidar de que tenía que tomar medicamentos para la ansiedad y los nervios. Se juntó con nadadores paralímpicos que le fueron enseñando las técnicas necesarias para convertirse en un buen ‘delfín’.

Pero pasó el tiempo y el soldado amputado ya no iba a clases de rehabilitación sino a sesiones de preparación competitiva. Llegó a ganar 12 medallas de oro y unas cuantas de plata y bronce.

En medio de la entrevista recordó su primer triunfo: “en abril de 2013 logré mi primer podio en la universidad de Minnesota en un campeonato de 100 metros libres. Desde ese momento empecé a acumular experiencia internacional y llegué a alcanzar la segunda mejor marca de mi clasificación funcional”.

Sin embargo, la relación con las piletas entraría en una etapa crítica y Florián dejaría las piscinas para dedicarse de lleno a su carrera profesional. Entró a estudiar sicología en la Universidad Sergio Arboleda en donde le tocó hacer un esfuerzo extra para mantener su permanencia. “Juanjo” leía los documentos hasta cuatro y cinco veces más para poder comprenderlos.

 

El pedalista amputado que quiere llegar a Tokio

Descubrió el ciclismo y ya no se quería bajar de su bici.

 

Su vida se debatía entre dos frentes muy claros: la sicología y el deporte. Pero se dejó conquistar por la majestuosidad de los juegos paralímpicos de Rio y se propuso trabajar fuerte para ganar un cupo en Tokio 2020.

Es por eso que en 2017 aplazó su pregrado, se quitó el traje de nadador y probó con la bici. Pero “Juanjo” necesitaba una cicla particular; con modificaciones y adaptaciones para su condición de amputado. Al principio nadie apostaba por él. Sin embargo, fiel a su convicción recuerda que su primera bici, que era de hierro, la forró en fomi para montar más cómodo.

Pese a esto, sentía que sus primeros intentos no eran muy seguros porque sus brazos se zafaban muy rápido. Pero siguió buscando hasta que conoció a Don Pedro Fonseca, un ortopedista de Bogotá que le hizo las adaptaciones que requería.

Así, dando sus primeros pinitos se fue abriendo paso en el ciclismo internacional y viajó a Holanda a competir en una Copa del Mundo. Era un inexperto, pero se fue a ganar experiencia. No solo compitió, sino que también se trajo a Colombia el aval UCI.

 

El ciclista que quiere llegar aTokio

Quiere salir del país a conquistar los podios del ciclismo paralímpico.

 

Juan José Florián es un deportista con la clasificación funcional más bajita en el ciclismo. C1 para su condición de amputado. Los ruteros que montan en bicicleta convencional reciben una clasificación de C1 a C5, siendo C1 la persona con la lesión más compleja y C5 la persona con la lesión más leve.

En el mundo tan solo hay 17 ciclistas paralímpicos con esta clasificación y Florián no solo hace parte de esa pequeña porción, sino que es el único ciclista C1 en Colombia con certificación UCI; un aliciente que le otorga al pedalista la oportunidad de competir en los campeonatos organizados por la Unión Ciclística Internacional.

Sin embargo, las posibilidades de estár presente en las válidas mundiales se reducen debido a la falta de apoyo que reciben los jinetes con discapacidad: “es difícil encontrar apoyo cuando uno es deportista paralímpico. Yo no estoy para superarme sino para traer títulos a mi país, yo no estoy en rehabilitación porque ya mi rehabilitación pasó”, dice Juan José.

 

Así rueda este capo de la vida y el ciclismo que nos motiva a seguir adelante 

 

https://www.instagram.com/p/BoZcNdenlGb/?taken-by=mundobici.co

 

Pero más allá de la falta de presupuesto también reconoce que hay empresas como Bici tienda 127 y la Base de Comando Aérea de Madrid-Cundinamarca que se han pegado a su rueda para apoyar su carrera como pedalista.

Actualmente, gracias a los esfuerzos de varias personas, Juan José Florián cuenta con una bici montada en carbono que responde muy bien a sus necesidades en la ruta. Y es que este capo del pelotón ya tiene una máquina con soportes especiales donde ubica sus brazos amputados, con cambios electrónicos que regula con sus labios y su lengua, y con los dos frenos adaptados cerca a la caramañola que presiona con un pequeño movimiento de la pierna hacia adentro.

Es una bici convencional de dos ruedas solo que el que la maneja tiene un solo pie. Pero eso ha importado poco. Florián devora kilómetros y entrena casi al mismo ritmo de un rutero profesional.

 

El ciclista colombiano que busca un cupo en Tokio

Así es la bici del ex soldado con sus adaptaciones especiales.

 

Pedro Fonseca, quien colaboró en el montaje de su bici, le puso un sello con el apodo de “Iron Man”, pero “Juanjo” le dijo que ese super héroe ya existía y que en Colombia algunos ciclistas ya tenían el remoquete de “Nairoman” o “Superman”. Entonces decidió que quería ser conocido como “Mocho Man”. Dice él que es una forma chévere de romper el hielo frente a una persona con discapacidad.

Y así es. Ya tiene fanaticada. Seguidores que le gritan desde sus autos en la carretera “Vamos Mocho Man”. Entrena duro como cualquiera que esté completo. Recuerda que en medio de un embalaje llegó a registrar 590 vatios de potencia con una sola pierna. Un registro brutal para un corredor paralímpico.

Dedica a entrenar entre 4 y 5 horas a diarias. En las tardes va a la piscina y dos veces a la semana visita el gimnasio. El ex soldado al que la guerrilla lo dejó incompleto tiene intacto su deseo de llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio.

“Mocho Man”, como es conocido “Juanjo” en el pelotón, terminó la entrevista con una frase prometedora: “los títulos nacionales ya los gané en la piscina, ahora quiero conquistar los del ciclismo de ruta”.

¡Muchos éxitos “Mocho Man”!

 

Debes saber 

 

Juan José Florián y varios de sus amigos de Bici Tienda 127 están organizando una rodada para recoger fondos para comprar una bicicleta de contrarreloj que le hace falta al ciclista para sus pruebas al cronometro. El evento tendrá lugar el próximo 25 de noviembre y será un recorrido de aproximadamente 90 kilómetros entre La Caro (Cundinamarca) y la represa de El Sisga.

El valor del evento es de 45 mil pesos y los asistentes; ya sean aficionados, domingueros o competitivos, tendrán la posibilidad de compartir y conocer mucho más sobre el ciclismo paralímpico.

Acompaña a “Mocho Man” y ayúdale a cumplir su sueño de competir en Tokio 2020.

 

Esta es la e-card del evento.

 

¿Quieres saber más de este corredor? ingresa a sus redes y conoce su brillante carrera

 

Instagram: @_mochoman

Facebook: elmochoflorian

 

Comentarios

Una respuesta a “Él es ‘Mocho Man’, el ciclista amputado que sueña con llegar a Tokio 2020”

  1. JOSE HUMBERTO VARGAS RODRIGUEZ dice:

    Buenas noches:
    Juan José es una prueba que los seres humanos son capaces de realizar acciones extraordinarias, por lo cual son dignos de llamarse super hombres…. en este caso un super mocho… y pensar que nosotros nos echamos a morir por cosas tan superficiales. Las acciones y manera de pensar de Juan José son dignas de imitar y son dignas de multiplicar en especial a nuestros hijos y adolescentes, quienes suelen adorar a falsas celebridades en cualquier de los campos… ignorando que en nuestro entorno cotidiano hay verdaderas celebridades a quienes seguir y tomar como un gran ejemplo de vida y tenacidad. Dios lo bendiga hermano un abrazo. José Humberto Vargas.

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