Ciclismo y calor

Desafía al sol: ¿cómo entrenar a altas temperaturas?

Con la llegada de la ola de calor, surge la pregunta recurrente: ¿cuál es la temperatura máxima para entrenar sin riesgos?, la variabilidad climática entre países y continentes complica la respuesta, pero desvelaremos cómo desafiar al sol de manera segura.

 

En primer lugar, es crucial reconocer que las altas temperaturas afectan de manera distinta a cada persona. Se aconseja especial precaución a aquellos en grupos de riesgo, como personas mayores y jóvenes con problemas circulatorios o sensibilidad a la presión arterial. Para el resto, la ausencia de lluvias motiva a muchos deportistas a aventurarse al aire libre durante las olas de calor.

 

Ciclismo y mucho calor

 

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Pero, ¿qué debes saber si decides enfrentarte al desafío del calor? La pérdida de líquidos es considerable, estimándose entre 2 y 4 litros adicionales mediante la sudoración. El primer consejo es claro: mantente hidratado constantemente, más de lo habitual, incluso antes de sentir sed. La elección de alimentos también juega un papel vital.

Orientar tu cuerpo a las altas temperaturas es el segundo consejo crucial. Salir a la calle con tu bicicleta a temperaturas superiores a 30ºC o 35ºC es posible, pero la clave está en iniciar gradualmente. Durante los primeros días o semanas, reduce el ritmo y el tiempo de ejercicio, adoptando un enfoque secuencial y progresivo para aclimatar tu cuerpo. Este proceso guarda similitud con las aclimataciones que los atletas de élite llevan a cabo en preparación para ciertas pruebas.

No obstante, hay un límite. Alrededor de los 38ºC, se desaconseja firmemente el entrenamiento bajo el sol abrasador. A partir de esta temperatura, se recomienda buscar fases del día más frescas, optar por entrenamientos bajo techo o incluso considerar suspender la sesión de entrenamiento.

En caso de desafiar al sol a temperaturas superiores, la deshidratación, calambres musculares y dolores de cabeza son riesgos latentes. La vasodilatación inducida por el calor puede comprometer la circulación, aumentando la probabilidad de estos problemas.

En resumen, entrenar a más de 35ºC es posible si no perteneces a un grupo de riesgo y si tomas las precauciones necesarias, adoptando un enfoque gradual y asegurándote de mantener una hidratación constante. ¡Desafía al sol con inteligencia y disfruta de tu entrenamiento bajo el cielo ardiente!

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