La cuarta perfecta en el ciclismo de ruta

Escrito por: Sergio González Ramos

 

¿Qué pueden tener en común lugares como Tunja, Pinto, Nairobi y Mesina…? En principio nada, a menos que hablemos de ciclismo. Desde América, pasando por Europa y terminando en África, este 2017 recién llegado nos acerca a los cuatro mejores corredores de los últimos años, y que muy probablemente serán los protagonistas en las tres grandes vueltas.

 

Nairo Alexander Quintana Rojas cumplirá el próximo cuatro de febrero 28 años. Es el más joven de nuestra crónica y ya tiene Un Giro y una Vuelta España brillando en su palmarés. Cuando termine de alcanzar su madurez deportiva –su techo no se conoce- algunos de los otros tres corredores de los que hablaremos ya estarán retirados del pelotón. Y él lucirá con seguridad alguna/s vuelta de tres semanas más en su trayectoria. Muchas veces nos preguntamos si en su país se lo valora tanto como fuera de él.

 

 

Cuestiones como “no ha ganado El Tour”, o peor “ha perdido ya tres Tour”, producen un impacto negativo en los aficionados que no están tan cerca del ciclismo. Como si fuera tan fácil. O como si fuera fácil estar entre el selecto grupo de los elegidos de una era ciclística. Es mucha cosa ser líder a los 28 años de uno de los equipos más importantes del mundo, el Team Movistar, sin ser europeo y menos aún español en un equipo mundialmente conocido como de pura cepa hispana.

 

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Una vez más va por el Tour. Pero antes, y en una controvertida decisión interna del equipo, intentará también El Giro. Ganar la Corsa Rossa y El Tour en un mismo año es para muy pocos. Marco Pantani en 1998 fue el último en lograrlo; y Miguel Induráin en la misma década lo hizo dos años consecutivos y estuvo a punto de un tercero. Queda claro que es para elegidos, y si Nairo desea intentarlo es porque interiormente sabe que puede. Es inteligente y se ha medido con los demás capos… sabe que puede.

 

Alberto Contador Velasco nació el 6 de diciembre de 1992. Lo apodan el pistolero, y también el chaval de Pinto. Pero claro, eso de “chaval” nació cuando en 2007 ganó su primer Tour de France. Tenía 25 años y el mundo por delante. El mundo ciclista le sonrió muchas veces y le mostró también su cara más amarga con caídas tremendas, y una suspensión por doping que le costó además 4 millones de euros en abogados. Suspensión que nunca estuvo clara, y de la que en algún día, en Mundo Bici, nos ocuparemos. No es esta crónica el objetivo de ese hecho.

 

 

Muchos piensan que es el corredor más importante de la última década. El mejor. Coincidimos. La memoria no falla cuando comienza a funcionar y hace palpitar más fuerte el corazón. Porque Alberto ha sido el protagonista de hazañas que están ya en los anales ciclísticos.

 

El día “Fuente De” en La vuelta España 2014, nadie supo de dónde ni como lanzo un ataque tan sorpresivo y mortal sobre el líder Purito Rodríguez dejando a este sin triunfo, y a Contador sumando su tercera Vuelta España. O en esta última edición de la ronda española cuando el último lunes de carrera, rompió la misma. Chis Froome quedó perplejo ante el ataque; tanto que perdió La Vuelta a manos de un Nairo que, súper atento, secundó el ataque de Contador.

 

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Pero no nos engañemos, aquí Contador no corrió para Nairo; lo hizo para sí mismo. Esto es ciclismo profesional y cada cual intenta lo suyo. Luego las carreras devienen y cada uno queda en su sitio. Ese día Alberto intentó llegar, al menos, al podio. Lo consiguió por unos días para perderlo luego a manos de un estupendo Esteban Chávez.

 

Hay más historias, pero referiremos solo a una reciente: Giro del 2015. Pincha en el llano 1 kilómetro antes de comenzar la escalada al mítico Motirolo. El Astaná de Fabio Aru ataca a morir para reventar la carrera (y a Contador). Llegó a pie de puerto a dos minutos de sus rivales. Se paró el los pedales y comenzó a bailar sobre la bici. Fue un recital. Neutralizó a Aru, Landa y compañía y dejó claro que ese Giro seria suyo. Y lo fue.

 

Intentará El Tour a los 34 años con nuevo equipo. Si el Trek-Segafredo es capaz de arropar y contener a este genio, el espectáculo estará garantizado. Su último jefe, el magnate ruso Oleg Tinkov siempre quiso ser más que sus corredores, y ellos de alguna manera casi siempre lo padecieron. En otro ámbito, con las circunstancias favorables del nuevo entorno, Contador puede volver a ser temible. A tenerlo en cuenta.

 

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Christopher Froome es, a los 31 años, el actual Rey del Tour de Francia. Lo ha ganado en 2013, 2015 y 2016. Fue segundo en 2012 y abandonó por una caída en 2014. No ha ganado Giro ni Vuelta, pero fue en esta última donde saltó a la consideración general al terminar segundo en 2011.

 

 

Al año siguiente corrió sujeto al equipo como gregario de Bradley Wiggins, quien terminaría de amarillo en Paris. En la montaña demostró que ya era un potable ganador de la carrera máxima, haciendo evidente que, de no tener que trabajar para su compañero, el triunfo final bien habría sido suyo.

 

Queda claro que Froome es hoy por “el” hombre Tour. Cuando no tuvo que ser gregario o abandonar por caídas, lo ganó. Todo hace pensar que con tres o cuatro años más de plenitud por delante aún puede sumar otras victorias. Y en nuestra opinión vuelve a ser el candidato a vencer en 2017.

 

Si algo caracteriza al británico nacido en Nairobi, es su obsesión por el entrenamiento en función de la potencia. De hecho, corre casi permanentemente mirando el manillar para ratificar de su computadora lo que su cuerpo le indica: a cuanto vatios va pedaleando…

 

Tal es su identificación con el potenciómetro que más de una vez lo hemos visto no responder a un ataque en función de la lectura que hace del mismo. Más allá de esto, quede claro que Chris Froome se dedicó al ciclismo para marcar una época en las grandes vueltas. Y ya lo ha hecho.

 

Cuarto en discordia, Vicenzo Níbali. Lo llaman el tiburón por su ambición en todas las carreras. En nuestra opinión esta un punto por debajo de los otros tres protagonistas de esta crónica. Pero apenas eso, un punto. Y en cuanto alguien flaquea allí está el tiburón para devorarlo.

 

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Prueba clara es el Giro 2016 que Tom Domoulin tenía en el bolsillo hasta caerse a un par de días de finalizada la carrera. Allí atrás estaba el olfato del tiburón para asaltar el primer escalón del podio. Una semana antes nadie hubiera apostado por su triunfo.

 

Con el correr de los años, Vicenzo fue convirtiéndose de escalador puro a corredor completo, desarrollando una notable progresión en la contrarreloj. Ha confirmado que defenderá su título en el Giro de Italia 2017, lo que casi lo descarta para el Tour. Seguramente Giro y Vuelta España serán sus dos picos de forma del año.

 

Si la temporada se desarrolla normalmente, entre estos custro -pueden apostar- estarán los ganadores de las tres grandes vueltas. Y puede que alguno haga doblete. Solo resta esperar. Del resto del pelotón nos ocuparemos más adelante.

 

 

 

Comentarios

2 respuestas a “La cuarta perfecta en el ciclismo de ruta”

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