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LETRAS en GW y el nuevo puerto de montaña más alto de Colombia

GW Bicicletas empieza a escribir una nueva historia, una historia que se escribe con cada pedalazo, cada sonrisa en la carretera, un saludo, una vista a los grandes paisajes de esta, nuestra tierra. El saborear un café, el olor del campo colombiano, y en suma, cada kilómetro vivido. GW lleva a inspirar, fortaleciendo el ciclismo y el turismo en Colombia con un nuevo puerto de montaña.

 

 

Mariquita Tolima, 4:00 am. En plena madrugada, mientras la ciudad aún dormía, un apasionado ciclista se preparaba con sus prendas deportivas para embarcarse en una aventura que prometía ser épica. Alejandro Mesa, más conocido como “el Pelirrojo”, llegó al ciclismo hace 3 años sin pensar en que este deporte se convertiría en una herramienta de cambio físico al iniciar pesando 92 kilos. Cada día la bicicleta fue un reto personal marcando un precedente para cualquier persona que, con voluntad y disciplina, quiera transformar su vida, o ciclistas que buscan desafiarse en diferentes retos.

 

 

4:45 am. La emoción era palpable… Ya listo con toda la indumentaria deportiva y de protección indispensable para rodar. Su desayuno de esa madrugada fue algo ligero, apenas para iniciar una ruta extensa y desafiante que, con la GW Letras, pedaleaba hacia lo desconocido.

 

 

Iglesia de la Ermita Mariquita Tolima, 5:00 am. Este es el corazón de un pueblo colonial que  aún conserva sus calles empedradas y una imponente arquitectura antigua, evocando un pasado de tradición y devoción;  un lugar donde el tiempo parece detenerse para apreciar este primer capítulo de la historia.

 

 

Temperatura 27°, altura 560 msnm. El sol salía entre montañas y  el ciclista  daba los primeros pedalazos para esta aventura sobre dos ruedas. Las luces de su bicicleta y el amanecer iluminaban el camino que lo esperaba con sus desafíos y bellezas naturales.

 

 

Desde Mariquita-Tolima hasta el final de este reto, se aproximaba un recorrido que lo llevaría a través de paisajes montañosos, permitiendo la exploración de la diversidad geográfica y variedad de pisos térmicos. 

 

 

A medida que “el Pelirrojo” recorría kilómetros por las carreteras, el sofocante calor de las tierras bajas hacía su aparición.

 

 

La carretera que conectaba a Mariquita hacia el siguiente destino, permitía  detallar el paisaje a través de la historia y su geografía.

 

 

Con una altura de 345 msnm, temperatura 26° y una distancia de 21.5 km. Esta fue la primera parada. El experimentar lo dulce de un jugo de naranja recién exprimido lo acercó a ambientes que transportan y reflejan las profundas tradiciones culturales de esta tierra.

 

 

Cada nuevo kilómetro prometía un giro en la historia, una inmersión  en la autenticidad de Colombia. El rodar al lado de  tractores agrícolas mientras  avanzaba a un ritmo tranquilo.

 

 

Altura 400 msnm, temperatura 29° y con un recorrido hasta este punto de 30.3 km. Al pasar por Armero, fue inevitable olvidar esa parte de la historia que marcó a nuestro país. Una región que a pesar de su belleza lleva consigo este trágico suceso de la avalancha de Armero en 1985, un evento que cambió para siempre la vida de sus habitantes. Luego de 37 años, aún se observan las ruinas de este lugar; un pedalazo que lleva a recordar y honrar a las víctimas.

 

 

La planicie quedó atrás e inició el ascenso en dirección hacia el Líbano – Tolima. Sus palpitaciones aumentaban, su sudoración era más notoria, sus piernas comenzaban arder frente a los fuertes golpes del ascenso. Fue aquí donde se sentía cómo las carreteras lo guiaban a través de montañas cubiertas de vegetación, mientras el clima iba cambiando… Lo envolvía en una atmósfera mágica.

 

 

Una escena tan auténtica y cercana. Perderse entre las montañas, rodeado de cultivos, lo hizo apreciar más la riqueza del país. Un clima que daba paso a nubes espesas y frescas pintando un paisaje cafetero ante sus ojos.

 

 

Cada curva lo acercaba a la esencia misma de lo que es Colombia. Al enfrentar una subida sentía la resistencia del terreno y la tensión en sus músculos, una pedaleada ascendente que demuestra que el ciclismo es más que un deporte… Es una forma de vida que desafía los límites físicos y mentales.

 

 

Altura 1331 msnm, temperatura de 29° y una distancia recorrida de 56.7km. Con un breve descanso en este sendero y con un aire ligeramente fresco, ayudó a preparar todos los sentidos para la continuación de la aventura, una hidratación que lo llenaba de vida en medio de cada kilómetro recorrido, una pequeña victoria que lo iba motivando para seguir adelante.

 

 

A medida que pedaleaba se podía sentir el aroma a café impregnado en el aire. Los cultivos de café estaban tan cerca que su olor lo envolvía en medio de estos granos que son símbolos tan valiosos de nuestra Colombia.

 

 

La realidad de perderse mientras se pedalea en medio de un símbolo tan valioso para Colombia, como lo es el café, es asombroso. El camino revela nuevas perspectivas de los cafetales interminables. Una sensación de conexión profunda de la naturaleza con la sensibilidad olfativa que se siente inmediatamente estimulada por el aroma embriagante de los cultivos de café.

 

 

Cada experiencia seguía siendo única como las personas que sin planearse se encontraban en el camino. Fue fugaz, pero cálido.  Su nombre es Didier Merchán, ciclista profesional del equipo GW SHIMANO Sidermec, quien se encontraba en un recorrido de entrenamiento. Un momento que simbolizó cómo el ciclismo es sinónimo de diversidad en honor a los objetivos tan diferentes pero tan iguales que se buscan en torno a la perseverancia y determinación sea cual sea el objetivo.

 

 

Cada pedaleada lo llevaba a la autenticidad de la vida rural, a medida que recorría la carretera se sumergía en una paleta cambiante de paisajes, mientras los árboles le brindaban la oxigenación que necesitaba. Así, conforme avanzaba, el ciclista sentía el susurro del viento acariciando su rostro, una sensación de libertad y movimiento que lo impulsaba hacia adelante.

 

 

Un paisaje majestuoso envuelto en un aire fresco. Una mezcla de tierra húmeda y vegetación se extendía; una casa de campo pintada con colores protagonistas de la naturaleza y sus tejados típicos de la arquitectura colombiana, destacando lo verde de los cultivos. Un equilibrio entre la labor humana y la majestuosidad de la naturaleza.

 

 

Altura 1519 msnm, temperatura de 31° y una distancia recorrida de 60.1 km. Ubicado en el Líbano – Tolima, una parada a desayunar y disfrutar de este rincón gastronómico que combina la belleza del campo con la exquisita cocina local, comprendía un verdadero tesoro culinario en medio de la naturaleza. Su estructura se caracterizaba por un estilo rústico y acogedor, con detalles en madera y piedra, un aroma inigualable a café  que se esparcía por todo el ambiente brindando una sensación cálida y hogareña.

 

 

Un lugar lleno de tradición, con una inmersión en la cultura de espacios que simbolizaban el sabor auténtico que sólo la leña podía impartir. Estar allí era como si el humo y el calor de la madera hubieran impregnado cada bocado con esa esencia misma de la región.

 

 

El aroma a granos tostados llenaba el aire mientras se preparaba una experiencia que iba más allá de la comida en el plato. El restaurante no solo servía café de calidad, sino que también se mantenía viva una costumbre: el uso de leña para cocinar, donde los palos y raíces de los cafetales se convertían en esa fuente de calor que daba vida a los platos.

 

 

Un desayuno típico: huevos revueltos y esponjosos de gallina criolla, con una arepa gruesa de maíz que parecía haber sido cocinada con el alma misma de la tierra.

 

 

Altura de 2600 msnm, temperatura de 20° y 76 kilómetros recorridos. “El Pelirrojo” detalló este lugar como “cruzar de un país a otro, un país lleno de diversidad y riquezas, donde a menudo no es la falta de recursos lo que nos impide visitar estos lugares, sino el simple hecho de que no sabemos que existen más allá de las maravillas de esta tierra tan variada”.

 

 

Ganado peludo y de producción de leche es característico de esta región. El cambio en el piso térmico recordaba que se estaban quemando más calorías. Los aromas empezaban a cambiar experimentando olor general de aire fresco del campo, impregnado de la hierba, la tierra y uno más orgánico que provenía del heno o de las vacas cuando se está muy cerca de estos.

 

 

Un campesino monta su bicicleta en una tierra de verdaderos ciclistas con una sonrisa en su rostro, pedaleando por el pueblo de Murillo, percibiendo la belleza que hay en los pequeños detalles de la vida rural, y celebrando la calma que el pueblo proporciona.

 

 

Altura de 3000 msnm, temperatura de 19° y 85 kilómetros recorridos. Aquí en esta parte de Colombia, donde no es común ver ciclistas con indumentaria profesional recorriendo sus calles, los campesinos con sus sombreros y ponchos aún se sorprenden, una imagen que pronto cambiará.

 

 

El gusto por el café lo llevó a conocer este lugar y saborear tazas envueltas en el poder de la cultura cafetera de esta región. En medio de la curiosidad, se revelaron los secretos de su preparación, desde el proceso de fermentación hasta el café filtrado.

 

 

Una última taza de café. Los pensamientos con un toque de ansiedad, la altura, los kilómetros acumulados, el cansancio y aún falta por afrontar la parte más dura del reto. 

 

 

Una mirada a Murillo, un pueblo de ensueño. Sus casas, construidas en tabla parada, pintadas de todos los colores que le dan luz y arte a cada calle.

 

 

Una sinuosa carretera que cruza la imponente Cordillera de los Andes, divisa al fondo el pueblo de Murillo. 

 

 

Una aventura muy cerca del cielo, un lugar de ensueño en el corazón de los Andes colombianos, sorprende con su belleza natural. Rodeado por páramos que albergan miles de frailejones, donde las cascadas de agua azufrada brotan en medio de un paisaje de colores vibrantes.

 

 

La falta de oxígeno se hace evidente, el sudor gotea por su frente, el frío hacía necesario usar su ropa térmica. Su mirada fija en el horizonte donde  la altura se hacía sentir con fuerza.

 

 

Una nueva carretera donde el ciclismo se vivirá de forma diferente, y los ciclistas tendrán la oportunidad de experimentar desafíos únicos sobre la bicicleta.

 

 

Respirar…

 

 

Frailejones que simbolizan las tierras húmedas de Colombia creciendo un centímetro por año. En el mundo solo existen tres países que cuentan con este tipo de plantas. Esta es una de las pocas carreteras donde se pueden tener tan cerca. Un llamado a la conservación de este frágil ecosistema.

 

 

Kilómetros después, a borde de carretera y aún maravillado de los frailejones, aparece el imponente Nevado del Ruiz, uno de los principales premios por los que este reto vale la pena hacerse.

 

 

Las formaciones rocosas, de colores vivos, se mezclan con la nieve blanca, creando un paisaje de contrastes, que te transportan a otros continentes. 

 

 

Pedalear tan alto hasta llegar a las nubes… poco a poco dejan ver un valle cargado de lagunas cristalinas que dejan ver sus algas de colores diversos.

 

 

La carretera corta de lado a lado la montaña rocosa que sostiene al gigante dormido. Cada curva sorprende con su clima cambiante.

 

 

Altura de 4.100 msnm, temperatura de 8° y 125 kilómetros recorridos. La marca colombiana GW le presenta al mundo el nuevo puerto de montaña más alto de Colombia, un lugar donde todos querrán una foto.

 

 

El reto no termina acá, seguir para conectar Letras por una nueva vía en una bicicleta que rinde tributo a este mítico puerto nos lleva a descender. Encontrando lagunas como espejos, reflejando el cielo azul y la paz de la montaña.

 

 

Terminando los últimos 4  kilómetros de ascenso aparece la recta de Letras a 3.680 metros sobre el nivel del mar, las piernas acumulan 4.469 metros de desnivel positivo. Últimos pedalazos que cuestan para unir Letras con Letras.

 

 

Altura de 3.680 msnm, temperatura de 10° y 141.6 kilómetros recorridos. GW presenta al mundo una nueva ruta entre las agrestes montañas de la cordillera central para conectar el mítico alto de LETRAS a 3.680 metros sobre el nivel del mar,  pasando por el nuevo puerto de montaña más alto de Colombia a más de 4.000 msnm. 

LETRAS EN GW LETRAS Y EL NUEVO PUERTO DE  MONTAÑA MÁS ALTO DE COLOMBIA.

 

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