Las mentiras comunes entre pedalistas

Estas son las 10 mentiras más comunes que dicen los ciclistas

En el ciclismo, como en la mayoría de deportes, existe una lista de mentiras comunes en la que todos los pedalistas terminarán cayendo en algún momento de su vida.

 

Ser víctima no es tan difícil. Todos tenemos un amigo chicanero que habla maravillas de su bicicleta, que promete que este año si empezará a entrenar de manera disciplinada o que asegura que ya el recorrido va finalizar cuando en realidad falta más de 1 hora de trayecto.

 

Mentiras en la ruta, cómo identificarlas

¿Cuántos no hemos caído en el juego de un compañero mentiroso? Imagen: Critica

 

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A caso quién no ha planeado una rodada dominguera con la grupeta del barrio que siempre termina aplazada porque ninguno de los ciclistas se levantó a tiempo, o quién no tiene ese amigo que dice que nos va quebrar las piernas en la carretera y en realidad es el primero que termina fundido por hablar más de la cuenta.

En fin, son muchas las excusas o engaños que podemos decir en la ruta. Sin embargo, te compartimos 10 de las mentiras más comunes que todos los ciclistas terminan diciendo o cayendo en cualquier momento de su vida.

 

“Mamá, amor en una hora regreso”…

 

Qué mamá, espos@, novi@ o amante no ha escuchado esta frase en su hogar. Los hombres y mujeres más aventureros siempre salen de su casa temprano a acumular unos cuantos kilómetros en la ruta o la montaña, el problema es que la emoción se apodera de ellos y terminan rodando por otros municipios, ‘parchando’ un rato con sus amigos en los estaderos al pie de la carretera sin percatarse que las horas van pasando rápidamente y que la frase “en una hora regreso” termina siendo una de las mentiras más populares del recorrido en bici. Básicamente, “en una hora regreso” es igual a “todo el día”.

 

“Acompáñanos, rodaremos suave”… ¡mentiras! Te quebrarán las piernas

 

Todos tenemos un amigo principiante al que convencemos de que nos acompañe a rodar en la ruta dominguera o en la jornada vespertina entre semana. El amateur, que va debutar lleno de expectativas, nos pide que le demos suave a la biela para él poder acoplarse al ritmo. A pesar de que uno le prometa que va rodar tranquilo, la adrenalina de ir más rápido se apodera del cuerpo del ciclista y esos amigos que llevaban a rueda al principiante terminan botándolo en la carretera mientras le gritan la popular frase: “arriba te esperamos”, “métele para que nos alcances”, “dale más duro”. ¿Qué amateur no ha caído en esta mentira por parte de sus parceros?

 

“Un puerto más y terminamos”

 

Si vas rodando con tus amigos y el que sabe la ruta dice que falta solo un puerto para culminar el recorrido, es mejor que prepares tus piernas para el sufrimiento. Un puerto más significa tres o cuatro lomas extras que faltan por vencer.

 

“Esta ruta me la conozco de memoria”

 

Nada más arriesgado que un pedalista sin brújula. Algunos ciclistas delegan la función de guía a un integrante del grupo quien es el encargado de liderar la rodada por algunas zonas desconocidas. La cabeza del lote, quien asegura conocer de memoria el recorrido, le dice a sus compañeros que pongan su bici en un desarrollo grande porque lo que se viene será un circuito de varios kilómetros sobre superficie plana. ¡Mentira! el guía termina metiendo a sus compañeros en terrenos desconocidos con lomas descomunales, carreteras destapadas y puertos con un porcentaje de desnivel muy azaroso.

 

“Nos vemos el domingo a las 7:00 am”

 

Por lo general, las horas de partida no se respetan. Después de organizar la salida en el grupo de WhatsApp se llega el día del recorrido y siendo la hora exacta del arranque los ciclistas brillan por su ausencia. No hay una mentira más común que decir que nos vemos todos a las 7:00 am en el parque principal. A esa misma hora los pedalistas siguen durmiendo, algunos apenas se están levantando, otros se acuerdan que tenían una salida en grupo, otros están desayunando y todos llegan a deshoras. Al final, inician la jornada hasta 1 o 2 horas después (si es que hay jornada). ¡Qué locura!

 

“Mamá, amor me compré una bici ‘baratica’…

 

Los más apasionados de las dos ruedas viven ahorrando su dinero para adquirir los últimos componentes del mercado y los mejores modelos de bicicletas. Si bien este tipo de productos tienen un valor relativamente alto, los ciclistas prefieren usar algunas mentiras piadosas y decirles a sus familiares que su nuevo “juguete” salió muy barato o tenía descuento. El objetivo es no ganarse un regaño por invertir tanto dinero en la bicicleta. Seguro vale la pena.

 

“Voy pa’ arriba como una locomotora”

 

A algunos ciclistas les gusta entrenar en los puertos de categoría. El objetivo de este tipo de rutinas es mejorar el nivel físico en la subida y hacerle honor a ese rótulo de escaladores que identifica a los deportistas colombianos. El problema es que en el grupo siempre hay un amigo chicanero con exceso de confianza que asegura antes de la salida que hoy si va subir como una locomotora, que va interceptar cualquier intento de fuga, que va a partir piernas y va a ser el más rápido de la jornada. Sin embargo, cuando empieza a sentir el rigor de la altimetría, dice que va en ayunas, que no quiere quemar los cartuchos antes de los kilómetros de más inclinación, que quiere dejarlos coger ventaja, etc. ¡Mentira! el parcero va fundido, va machacado, siente que no puede más… ayúdalo, no importa que chicanee tanto.

 

“Hace mucho no monto en bicicleta”

 

Los ciclistas que les gusta sorprender con su nivel son modestos y viven diciendo que hace muchos meses no cogen una bicicleta. ¡Mentira! se la pasan entrenando, rodando en la noche, en el día, los fines de semana, comiendo bien, durmiendo las horas adecuadas y mejorando sus técnicas. Tienen las piernas venosas por los grandes esfuerzos, la marca en la piel por la presión en el ajuste del jersey y en las piernas por la presión de la lycra. Es el típico ciclista que sorprende al grupo, que rueda como una máquina y deja a las chicas con la boca abierta. Al final le dicen que tiene un gran nivel y el vuelve a responder con la misma mentira: “que va, si no he entrenado nada”.

 

“De aquí pa’ allá es puro descenso”… ¡mentiras!

 

Después de llevar las piernas al límite en las duras lomas llega la bajada. La cabeza del grupo advierte que ya no queda sino el descenso para completar el trayecto. Sin embargo, es otra de las grandes mentiras entre la comunidad del ciclismo. Más adelante, después de varios kilómetros de rodar a gran velocidad por los imponentes paisajes en bajada, vuelve a parecer una infernal cuesta que se convierte en un paso obligado para llegar a nuestro sitio de destino. “Es la última subida”, vuelve a insistir el líder… siempre dice lo mismo hasta que vuelve a parecer el repecho una y otra vez como si no tuviesen fin.

 

“Una polita y ya”

 

El premio para muchos es una cerveza fría al final de la cuesta. Es el reconocimiento al esfuerzo y el aguante que tienen los ciclistas domingueros que suben con toda la moral los puertos de sus regiones. Sin embargo, lo que es solo una polita termina siendo una reunión de amigos ciclistas con pacas de cerveza y buenas tertulias durante varias horas. Dicen que ya no dan más, olvidan el recorrido que resta y vuelven a sus casas.

Y tú, ¿qué mentiras estás acostumbrado a decir para evadir alguna carrera entre amigos? Si crees que hay mentiras que merecen estar en la lista no dudes en incluirla en los comentarios.

Más allá de las excusas lo más importante es seguir rodando.

 

 

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