El ciclista británico Tom Simpson falleció en las rampas del Mont Ventoux en el Tour de France de 1967.

Tom Simpson, el ciclista que murió en plena subida al Mont Ventoux en el Tour de 1967

El ciclista británico Tom Simpson falleció en las rampas del Mont Ventoux después de sufrir un colapso cardíaco.

 

El jueves 13 de julio de 1967, en plena edición número 54 del Tour de France, el ciclista inglés Tom Simpson, que corría para el equipo de su país (en aquella época la competencia se disputaba bajo el formato de selecciones nacionales), se desvaneció en las rampas del mítico puerto de Mont Ventoux y murió a un costado de la carretera a causa de un paro cardíaco.

La autopsia que se le practicó al cuerpo de Simpson fue reveladora: el deportista de Inglaterra, que en ese Tour tenía apenas 30 años, había ingerido anfetaminas con brandy y esa mezcla, combinada con el intenso calor de la etapa y la dureza de las lomas del famoso ‘Gigante de Provenza’, le ocasionaron un colapso cardíaco.

 

Algunas imágenes de la tragedia

 

 

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El lugar donde ocurrió la desgracia

 

El mítico puerto de Mont Ventoux

Vista desde el aire del Mont Ventoux (19,5 km de longitud al 7,9%). Imagen: Ciclismo Épico

 

El mítico puerto de Mont Ventoux, que apareció por primera vez en el Tour de France de 1951, es una imponente montaña de aspecto lunar en donde los vientos soplan a una velocidad que en ocasiones supera los 100 km/h.

Este escenario, que se ha hecho célebre por los espectaculares duelos entre los mejores escaladores del planeta como el ‘Pirata’ Marco Pantani; el ‘Caníbal’ Eddy Merckx; Chris Froome; el luxemburgués Charly Gaul, quien ganó el Giro de Italia de 1956 con una pierna paralizada y síntomas de hipotermia; el ‘eterno segundo’ Raymond Poulidor; entre otros, también pasó a la historia por haber sido el escenario de la muerte del primer corredor inglés en coronarse Campeón Mundial de Ciclismo en Ruta en 1965: Tom Simpson.

 

Así transcurrió la fatídica etapa 

 

Era un jueves 13 de julio de 1967 y el pelotón había llegado hasta la región de la Provenza para disputar la etapa número 13 de 211,5 km entre Marsella y Carpentras.

Ese día hacía un calor ‘infernal’ que superaba los 40° de temperatura y esto suponía que los ciclistas tendrían que hacer un esfuerzo mucho más exigente para poder llegar ‘vivos’ a la cima de Mont Ventoux.

Era la séptima participación de Simpson en el Tour y por eso quería arribar a París como líder de la general. Sin embargo, antes del arranque, nunca imaginó que ese mismo día se iba a encontrar la muerte a menos de 2 kilómetros de la meta.

 

Simpson siempre tendrá un lugar en la historia del Tour

 

Tom SImpson en el Mont Ventoux

Imagen: Ciclismoxxi

 

El ciclista inglés, que se distinguía por ser uno de los hombres más respetados del pelotón, había tenido problemas estomacales en las jornadas previas a Mont Ventoux. Incluso al mecánico de la selección británica le tocó limpiar los restos de materia fecal que había dejado en el asiento de su bicicleta.

Pese a la gastroenteritis que estaba padeciendo, el espigado jinete de 1,80 de estatura y 63 kilos de peso salió decidido a buscar la victoria y a protagonizar la escapada por la cumbre lunar del popular ‘Monte Calvo’ o ‘Monte del Viento’, que son los nombres con los que se conoce al exigente puerto rocoso de Mont Ventoux.

Tom Simpson venía con buen ritmo en la etapa, atacando a sus rivales y tratando de seguirle el paso al español Julio Jiménez, quien en esa edición finalizó segundo de la general final por detrás del francés Roger Pingeon ‘La Garza’. Jiménez, apodado como el ‘el relojero de Ávila’ y quien se llevó a casa el trofeo de campeón de la montaña en ese Tour, dejó atrás a Simpson que fue capturado por otros rivales en Chalet Reynard, el puerto que marca la mitad de la subida y que está ubicado a 7 kilómetros más abajo de la cumbre definitiva.

Después de superar la zona boscosa de Chalet Reynard, el pelotón se aproximó a la parte alta de la montaña en donde la vegetación es muy escasa, el sol pega con más fuerza y las paredes laterales del puerto están cubiertas por rocas lunares que desde el aire dan la impresión como si el pico más alto estuviese cubierto de nieve.

 

Después de Chalet Reynard comenzó la tragedia 

 

Tom Simpson murió en carretera

Así tituló el Diario Marca el fallecimiento del inglés de 30 años. Imagen: Marca.

 

Precisamente en esa zona, que está localizada en los kilómetros finales antes del último pico, fue donde comenzó la tragedia para Tom Simpson. El británico que disputaba el Tour con su uniforme blanco patrocinado por la marca de autos Peugeot, empezó a trastabillar a 2.5 kilómetros de la meta.

Iba zigzagueando, tratando de conservar el equilibrio, pero no pudo resistir. A menos de 2 mil metros para el final de la escalada Simpson cayó sobre la carretera y los aficionados que estaban ubicados a los costados viendo pasar la carrera lo socorrieron y lo ayudaron a montarse de nuevo en su bicicleta para que completara la etapa.

 

Tom SImpson murió en las faldas del Mont Ventoux

El temor se apoderó del público. Imagen: Elredondelito

 

Pero la ayuda no fue suficiente porque una vez se montó sobre su máquina volvió a desplomarse. Cayó sobre el pavimento caliente por el sol en estado de inconsciencia y ya no reaccionaba.

Los espectadores intentaron darle respiración ‘boca a boca’ para reanimarlo, pero no daba señales de vida. Unos minutos después llegó el doctor Pierre Dumas, el médico de la competencia que se encargó de atender al moribundo. Trató de reanimarlo de nuevo pero seguía sin reaccionar. La respiración ‘boca a boca’, la máscara de oxígeno que le pusieron y los masajes cardíacos no estaban dando efecto. Simpson tenía que ser trasladado a un hospital de manera urgente. Los directivos de su equipo, que llegaron hasta la zona en el coche Peugeot, solicitaron la asistencia aérea.

 

Brandy y anfetaminas, una mezcla mortal 

 

Unos minutos después, el helicóptero de la Gendarmería (Policía) francesa arribó a la zona de la tragedia y transportó a Tom Simpson hasta el hospital de Avignon en donde los médicos constataron que había muerto en las faldas de Mont Ventoux por causa de un paro cardíaco.

Al ciclista se le encontró en los bolsillos de su jersey algunos frascos de anfetaminas que ingirió en aquella fracción acompañadas por algunos sorbos de brandy que tenía en su caramañola. Ese ‘cóctel’ de drogas y alcohol, mezclado con el intenso calor del día y el exigente esfuerzo en el ascenso, ocasionaron el colapso cardíaco del británico.

Su equipo manifestó el deseo de abandonar el Tour, pero fueron convencidos de que continuaran en carrera y culminaran la edición en honor a su compañero fallecido.

 

Un monolito en su nombre

 

Monumento a Tom Simpson en Mont Ventoux

Así luce el monumento de escaleras que se construyó en homenaje al inglés. Imagen: Diario Marca

 

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Al día siguiente de la tragedia, en la etapa número 14 entre Carpentras y Séte, el pelotón decidió que el ganador del día debía ser un corredor de la selección británica y fue por eso que permitieron que Barry Hoban, colega de Tom, atravesara la meta en solitario y se llevara todos los aplausos. Hoban lo hizo con las lagrimas en sus ojos por el fallecimiento de su amigo. Fue una jornada muy dolorosa y emotiva para todo el pelotón. Sin embargo, un tiempo después, Barry Hoban se casó con la esposa (viuda) de Simpson.

Desde ese momento el Tour de France cambió para siempre. Al año siguiente, en la edición de 1968, la organización de la ‘Grande Boucle’ tomó la decisión de instaurar oficialmente los controles antidoping para evitar una nueva muerte en la carretera y garantizar la buena salud de los participantes.

Esta tragedia conmocionó al mundo entero y hoy es recordada como uno de los episodios más tristes de la historia del ciclismo. Actualmente, Tom Simpson tiene su propio monumento en forma de escaleras ubicado a pocos metros de la cima de Mont Ventoux.

 

 

 

La imagen de cabezote es cortesía de La Tercera. 

 

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