la Paris-Roubaix es un verdadero infierno

10 imágenes que demuestran que la París-Roubaix es un verdadero infierno

La París-Roubaix, disputada el segundo domingo de abril en el norte de Francia, es considerada como ‘la mamá de las clásicas’ de los cinco monumentos del ciclismo mundial debido a la excesiva dificultad técnica de sus terrenos.   

 

Los campos abiertos con tramos adoquinados, los polvorientos caminos de pavé que nublan la vista de los ciclistas y les curte la cara de ceniza, las zonas llenas de barro y pistas resbaladizas como el hielo que ocasionan los accidentes más alarmantes del lote, las piedras mal colocadas y puntudas que estallan las llantas de 25 pulgadas de ancho de las bicicletas más sofisticadas del World Tour y los obstáculos naturales que fracturan el pelotón hacen del recorrido de la París-Roubaix un verdadero infierno.

 

Los terrenos de adoquines de la competencia más dura del mundo

La cara de sufrimiento de los ciclistas al sentir la presión en sus muñecas cada vez que la bici traquetea contra las rocas. Imagen: AFP

 

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Y es que ese apelativo infernal no es un asunto fortuito. El tercer monumento del año en disputa, después de la Milán-San Remo de marzo y el Tour de Flandes del primer domingo de abril, es conocido en el mundo del ciclismo como el famoso y temido ‘Infierno del Norte’; un nombre que se le da a esta clásica no solo porque se disputa en el norte de Francia sino porque sus trayectos de extrema dureza son un verdadero dolor de cabeza para cualquier pedalista.

No cualquiera logra salir victorioso de esa mítica prueba ciclística sobre el pavé. A lo largo de la historia, la emblemática París-Roubaix ha sido el escenario de múltiples accidentes, abandonos, fallas mecánicas y fracturas.

Y es que minimizar el ‘traqueteo’ parece imposible cuando se rueda en una bicicleta sin suspensión por tramos pavimentados, algunos kilómetros de adoquines, zonas rocosas y terrenos destapados con barro acumulado.

La mayoría de ciclistas que logran llegar ‘vivos’ al velódromo de Roubaix, lugar que ha albergado durante más de cien años el final de la París-Roubaix, terminan la prueba con las manos repletas de ampollas, dolores intensos en las muñecas, molestias en cuello y brazos, dolores de espalda por la falta de amortiguación y una que otra herida superficial de alguna caída en el recorrido.

 

Gilbert y un adoquín gigante que recibe por ser el mejor en el pavé

 

El adoquín del campeón

Una enorme roca, ese es el trofeo que recibe el ganador del monumento más duro del ciclismo mundial.

 

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Precisamente, el pasado domingo culminó la edición 117 de la París-Roubaix, certamen que tuvo como máximo ganador al ciclista belga Philippe Gilbert del equipo Deceuninck-Quick Step quien derrotó en el sprint definitivo del velódromo André-Pétrieux de Roubaix al alemán Nils Politt de la escuadra suiza Katusha-Alpecin.

De esta manera, Gilbert, quien logró sobrevivir al ‘Infierno del Norte’, ya tiene todos los monumentos sobre su repisa menos la Milán-San Remo. Recordemos que el reciente ganador de la clásica de los adoquines ya había conquistado el Giro de Lombardía en dos oportunidades (2009 y 2010), la Lieja-Bastoña-Lieja (2011) y el Tour de Flandes (2017).

Al igual que en otras ediciones, la clásica que se disputó el domingo 14 de abril sobre 257 km, 54,5 kilómetros de ellos de puro pavé, fue un espectáculo de máxima exigencia, caídas, polvo en el camino y mucha valentía.

Haz clic aquí para ver algunas de las mejores imágenes de la edición 117 de la prueba sobre adoquines más dura del planeta.

A continuación, te presentamos algunas postales que han hecho de la París-Roubaix una de las competencias más emblemáticas y exigentes del ciclismo a nivel mundial.

 

El ‘Caimán’ Hinault, campeón en 1981

 

El Caimán Hinault

El ex corredor francés y cinco veces campeón de ‘La Grande Boucle’ (1978, 1979, 1981, 1982 y 1985) Bernard Hinault, apodado en el pelotón como el ‘Caimán’, ganó en 1981 el ‘Infierno del Norte’. Sin embargo, al término de su conquista aseguró que no volvería a correr, según él, “esa mierda de carrera”. foto Cor Vos ©2001

 

“La París–Roubaix es una mierda”: Hinault

 

En esa versión del 81 el francés Hinault fue campeón pero le tocó ‘probar’el polvo tras sufrir siete caídas durante la prueba.

 

Los adoquines también han costado vidas 

 

Muertes en la París-Roubaix

El ciclista belga Michael Goolaerts, de 23 años, falleció en la edición del 2018 luego de sufrir un paro cardíaco tras una caída en el segundo tramo sobre el pavé. Imagen: EFE

 

Los hermanos Coppi en la carrera francesa 

 

Los Coppi en la París-Roubaix de 1949

Serse Coppi, hermano de Fausto Coppi, ganó la París-Roubaix de 1949. Ambos posan en una postal histórica con la cara llena de barro y ceniza; cansados y agotados por la dureza de los tramos adoquinados.

 

Las duchas de los primeros corredores 

 

Las duchas donde se bañaban los corredores en los años de guerra

El apodo el ‘Infierno del Norte’ también se debe al estado en que quedó el trazado de la París-Roubaix tras la l Guerra Mundial. De ese periodo histórico aún se conservan algunos espacios como las famosas duchas en forma de barracones militares donde se bañaban los antiguos pedalistas. Imagen: Bryn Lennon

 

La emoción de llevar las piernas al límite

 

El ex ciclista irlandés Sean Kelly, ganador de ese monumento en 1984 y 1986, prefería una competencia con charcos represados y barro y aseguraba que: “una París-Roubaix sin lluvia no es una auténtica París-Roubaix”.

 

Polvorientos caminos que impiden la visión

 

París-Roubaix y sus caminos de polvo

El polvo que se alza al paso del grupo durante la edición de 1937. Imagen: Código único

 

La odisea de rodar por caminos movedizos 

 

Terrenos llenos de barro y humedad

La lluvia incrementa el barro por los estrechos pasos del norte de Francia. Imagen: Lars Ronbog

 

Los ciclistas a punto de ingresar a las puertas del infierno 

 

Los duros terrenos de la París-Roubaix

Los huecos que se forman sobre los terrenos rocosos son los encargados de atorar las llantas, ocasionar pinchazos y desestabilizar al pelotón. Imagen: AFP

 

La arena y el mugre sobre el rostro de LeMond

 

El ex ciclista estadounidense

El estadounidense Greg LeMond, campeón del Tour de France en tres ocasiones, encarna el sufrimiento que se siente al terminar una dura jornada de adoquines. Imagen: welovecycling

 

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