Contador gana el Tour de 2009

El día que Contador desobedeció a su director para arrebatarle el Tour de France a Lance Armstrong

En un acto de rebeldía heroica e incluso de desahogo, el ex ciclista madrileño Alberto Contador dio un puñetazo sobre la mesa y desobedeció las órdenes de su director de equipo Johan Bruyneel para demostrarle al mundo del ciclismo quién era el verdadero jefe del Team Astana en el polémico Tour de France de 2009.

 

Un año antes de aquella temporada conflictiva, Alberto Contador empezaba a construir su legado no solo por su histórico doblete Giro-Vuelta obtenido en 2008, sino porque se convertía, en aquel momento, en el quinto pedalista de la historia detrás de Anquetil, Gimondi, Hinault y Merckx en ganar las tres grandes vueltas por etapas del calendario mundial: Tour de France en 2007 y Giro de Italia y Vuelta a España en 2008.

 

El español llegaba con doblete histórico al Tour del 2009

 

Contador, favorito para ganar el Tour de 2009

Alberto besaba la gloria del Giro sin saber que un par de meses más adelante conquistaría la camiseta roja de la Vuelta que organiza su nación. Ver palmarés aquí. Imagen: Mundo Deportivo

 

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El ciclista criado en la localidad de Pinto, un municipio español situado al sur de la capital del país, había completado la ‘Triple Corona’ después de cruzar la meta en Roma y Madrid como el vencedor absoluto de las más recientes ediciones de la carrera rosa y la ronda española; y se proyectaba, a sus escasos 25 años, como uno de los deportistas más prometedores del circuito World Tour.

Sin embargo, el legado del popular ‘Pistolero’, apodo que recibió Contador en el pelotón por celebrar sus victorias de etapa haciendo el curioso gesto de “disparar” dos pistolas hacia el cielo, se vería amenazado con el retorno de Lance Armstrong, el famoso yanqui de ojos azules que había logrado en menos de una década lo que parecía imposible: ponerse el jersey amarillo de campeón del Tour de France en siete ocasiones en línea (de 1999 a 2005).

El ambicioso corredor estadounidense, quien había oficializado su retiro de las carreteras en 2005, anunció tres años más tarde que volvería a coger la bicicleta para reclamar su octava corona en los Campos Elíseos de París.

 

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El estadounidense vuelve al ciclismo profesional

Después de cuatro años de inactividad el gringo regresa al pelotón. Imagen: AS

 

La ‘Lanza’, como fue apodado Armstrong por su asombrosa capacidad para atacar, volvió a las pistas en 2009 para compartir el liderato del equipo Astana con el español Alberto Contador. El tejano, quien tenía 37 años en aquella temporada, entró a las filas de la escuadra de Kazajistán apadrinado por el ex ciclista belga Johan Bruyneel, quien era en ese entonces el director deportivo del conjunto asiático y máximo jefe de toda la plantilla profesional.

Bruyneel y Armstrong, quienes más tarde serían sancionados de por vida por El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por poner en marcha el programa de dopaje más sofisticado y exitoso en la historia del deporte, eran dos viejos conocidos del pelotón. El belga había dirigido la estrategia del norteamericano en el US Postal Service y Discovery Channel y fue por ese motivo que tomó la decisión de relegar a Contador en la estructura del Astana para ayudar a su viejo amigo a conquistar su octavo Tour de France en 2009.

El retorno de Armstrong a las competencias World Tour y su fichaje con el equipo Kazajo marcó el inicio de una de las relaciones más conflictivas en la historia del ciclismo mundial.

El joven Contador, quien en 2009 tenía tan solo 26 años y una carrera en ascenso, tuvo que aguantar los desplantes de su entrenador y de varios de los integrantes del cuerpo técnico del conjunto asiático.

 

Un equipo con dos rivalidades 

 

Dos líderes en una misma escuadra

Johan Bruyneel posa sonriente con dos de sus mejores cartas, Contador (izquierda) y Armstrong (Derecha). Imagen: Bikerumor

 

La estrella tejana, a quien no se le había comprobado ningún fraude hasta entonces, era una especie de ‘rockstar’ del ciclismo que ocupaba una posición importante en la estructura de la escuadra liderada por el ‘Pistolero’; no tanto por su talento sobre la cicla, pues se sabía que a sus casi 40 años no rendiría igual que en sus mejores épocas, sino más bien por la complicidad de su director y amigo, Johan Bruyneel.

El Tour de France de 2009 comenzó y el Astana con sus dos líderes, uno joven prometedor y otro maduro y problemático, inició su camino hacia la conquista del título. Los dos corredores querían ser los primeros en atravesar el Arco del Triunfo de París y fue por eso que ambos partieron como favoritos y rivales directos pese a portar el mismo uniforme de equipo.

Ninguno quería ser gregario del otro. Bruyneel intentó diseñar una estrategia alrededor de su pupilo de ojos claros y acento extranjero pero Alberto Contador no quiso seguirle el juego. El ciclista de Pinto, quien antes del inicio del Tour había sido confirmado como líder absoluto del Astana, se paró firme en sus pedales y no se dejó amedrentar del ‘Big Boss’ de Texas.

 

El eterno pulso por saber quién era el favorito

 

El eterno pulso por quién era el favorito

La cara de Lance, quien está apartado del español, dejaba ver un poco la inestabilidad del grupo.

 

La intimidad del conjunto asiático se partió en dos, el ambiente se contaminó y Contador, tal como él lo expresó en una entrevista de prensa, tuvo que enfrentar la cara más oscura del otro Tour. “He tenido que disputar dos carreras, una en la carretera y otra en el hotel”, denunció en su momento el madrileño.

Y no era para menos. La persecución hacia el ‘Pistolero’ comenzó con una serie de desplantes, negaciones, rechazos y hasta falta de apoyo logístico. Johan Bruyneel, quien a petición de Contador había convocado al gregario y fiel escudero de Alberto, Benjamín Noval, decidió descartarlo a última hora y no llevarlo en el avión que iba rumbo a París a disputar la Grande Boucle.

El ‘Pistolero’ lamentó la decisión ya que había preparado con Noval la estrategia con la que iba intentar ganar su segundo Tour de France. El ciclista de Pinto, quien se iba quedando cada vez más solitario, era consciente de que si quería portar la camiseta amarilla de máximo líder le iba tocar pedalear solo, contra todo pronóstico, contra su director de equipo y contra la ambición y el egoísmo de un estadounidense caprichoso que quería controlar la competencia.

Fue una temporada realmente difícil para el joven español. Bruyneel se inclinó por Lance y lo dotó, según denunció en su momento el diario El Mundo, de todas las comodidades posibles: habitación VIP para él solo, un extenso equipo de colaboradores con fotógrafa personal, permisos para utilizar los carros oficiales del Astana para recoger en el aeropuerto a sus familiares, vuelos en primera clase, entre otras excentricidades.

 

Cómplices dentro y fuera de las carreteras 

 

Los viajes de los integrantes del Astana

La confianza era tan alta que Bruyneel y Armstrong viajaban juntos en primera clase cada vez que se trasladaban a otra ciudad durante la carrera francesa. Imagen: Marca

 

Por su parte, el madrileño se mantenía hermético entre una manada de corredores y asistentes que parecían más bien sus propios rivales. En algunas noches, según quedó reseñado en los reportes de prensa del diario deportivo francés L’Équipe, no había ni siquiera una mesa disponible en el restaurante para su hermano Fran Contador ni su jefe de prensa Jacinto Vidarte, las únicas dos personas que acompañaban al ‘Pistolero’ en esa ‘infernal’ y bochornosa concentración liderada y monopolizada por Lance Armstrong y Johan Bruyneel.

Así las cosas, parecía que el Astana iba a poner, como fuese posible, al estadounidense en el primer lugar del podio. Lance quiso enjaular al veinteañero de Pinto pero no lo logró. El corredor de etapas legendarias y estilo agresivo, valiente y rebelde sacó su casta en la etapa 15 del Tour de France de 2009 disputada en el mítico Col de Verbier para destronar al siete veces campeón de esa competencia y ampliar su diferencia a 1’37”.

No contento con ello, el español le repitió la dosis en la etapa 17 de 169,5 km entre Bourg Saint-Maurice y Le Grand Bornand. El líder original del Astana se paró en sus pedales y empezó a atacar de lejos a todos sus rivales. Un poco más atrás, piloteando el coche de asistencia del equipo Kazajo, iba Johan Bruyneel, quien al ver el ímpetu y la fuerza con la que estaba pedaleando Contador se comunicó con él por los pinganillos o audífonos para pedirle que no atacara más y que se mantuviera a rueda de sus competidores.

 

Un video que muestra el enojo de Bruyneel por la desobediencia de Contador 

 

 

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El director deportivo seguía insistiendo en su idea y le reiteraba al ‘Pistolero’ que no atacara más, que no era necesario atacar para ganar el Tour.

Sin embargo, en medio de su rebeldía heroica, Contador tenía otro concepto y sabía que era necesario lanzar el ataque para alejar de la clasificación general a su rival directo, Lance Armstrong. Al final de la fracción, la polémica aumentó porque algunos consideraron que la jugada del español afectó a su compañero Andreas Klöden (ALE) quien se encontraba tercero en la lista general al comienzo de la etapa y quien era uno de los candidatos a pelear el podio.

Después de la tormenta Contador despejó las dudas y aseguró que en una de esas conversaciones exprés que tienen los ciclistas en las explosivas subidas, conversó con Klöden y fue este quien le dijo que lo intentara.

 

Así terminó el podio de la conflictiva temporada que tuvo que vivir el Astana 

 

Contador (centro), ganó la edición 96 de la Grande Boucle al imponerse al luxemburgués Andy Schleck (subcampeón a la izquierda) y al estadounidense Lance Armstrong (tercero a la derecha).

 

Finalmente, el ‘Pistolero’ se descolgó hacia la meta, se arrancó los auriculares de sus orejas para ignorar las peticiones de Bruyneel y sentenciar así su aspiración al título del Tour de France 2009.

Ese año el ciclista de Pinto lució por segunda ocasión la camiseta amarilla de máximo líder y se paseó victorioso con el trofeo de campeón por el Arco del Triunfo en París. Bruyneel y Armstrong perdieron el duelo al interior del Astana con un jovencito de 26 años que había dejado escapar su primer ’round’ en un hotel de concentración pero que los remató con su talento en la carretera.

El mediático cowboy tejano de Austin, protagonista de las principales portadas de Vanity Fair y de Men’s Health y acostumbrado a recibir el halago de propios y extraños por su brillante carrera deportiva, se quedó con las ganas de conquistar la octava corona de la competencia de ciclismo más importante del circuito World Tour.

Contador desobedeció la estrategia de su director y se proclamó campeón de la Grande Boucle de 2009. ¡Qué grande!

 

 

 

Aviso sobre derechos de autor y propiedad intelectual: las imágenes que acompañan el articulo no son propiedad de MundoBici. Cada una de las fotografías especifica el lugar del cual fueron tomadas / La información presentada en el articulo toma como referencia algunos de los sucesos más representativos de la relación conflictiva entre Lance Armstrong y Alberto Contador que recogió en su momento el diario español El Mundo.

 

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